Acoso en el Internet

Por Ivan Krsul Andrade

© 1997 Iván Krsul Andrade - Copyright 1997 by Iván Krsul Andrade - Todos los derechos reservados. (Comentario sobre los derechos de distribucion de este artículo)
 

Hace varias semanas recibí este mensaje por corréo electrónico.  Una mujer acosada por lo que se llama un "cyber stalker." Los hay en cantidades
suficientes como para que existan grupos en el mismo Internet dedicados a apoyar a las victimas. Estos grupos ofrecen pocas soluciones porque en el Internet tenemos la posibilidad de adquirir anonimidad completa, y con ella la capacidad de actuar sin responsabilidad alguna.

Casi todos los sistemas a los que estamos acostumbrados tienen algún mecanismo que permite prevenir o resarcirnos de los daños causados.  En algunos casos, inclusive hay acciones legales que se pueden tomar para compensar a los damnificados.  En otros, hay seguros que pueden ayudar a recuperar o reconstruir lo que se ha perdido.

¿Que pasaría si existiese un mecanismo por el cual cualquier persona pudiera calumniarnos, dañar nuestra reputación, herir nuestro orgullo, aterrorizarnos y ponernos en ridículo...  sin responsabilidad alguna, sin tener que rendir cuentas, sin dejarnos recurso alguno?

Dicho mecanismo existe.  Se llama Internet.  En realidad son dos: "Email" y "Usenet".  Email es el corréo electrónico. Usenet es una gran colección de grupos de discusión o foros de debates en los que participan millones de personas en todo el mundo. Es como un gigantesco tablero  de anuncios a escala mundial, donde el mensaje enviado puede contener fotos y texto.  Los grupos de discusión más populares en Usenet son los dedicados al intercambio de fotos eróticas y pornografía.

Una amiga vivía con su novio en una de las grandes metropolis de América Latina. Después de una horrible pelea, el novio tomó algunas fotos muy comprometedoras y en venganza las envió a Usenet, donde fueron replicadas infinitamente y enviadas a miles de computadoras en todos los continentes de nuestro planeta.

Despues de varias horas de consultas con los expertos más versados en la materia, llegamos a una trágica conclusión.  No hay nada que la chica pueda hacer al respecto.  No hay ningún mecanismo que se pueda utilizar para borrar las fotos envíadas. Existen miles de servidores dedicados a coleccionar mensajes de este tipo y las fotos fueron incorporadas, en fortma casi inmediata, en las colecciones de las compañías que hacen negocio con el material pornográfico publicado por medio del Internet.

La recomendación de los expertos en la materia es de tomar acción legal. En los Estados Unidos, un juicio civil demandando una indemnización considerable es la mejor defensa.  Sin embargo, aún allí sería dificil comprobar que fué el novio el autor del crimen porque los mensajes fueron enviados en forma anónima--el equivalente electrónico a utilizar guantes para evitar dejar huellas digitales en el arma del delito.

El sistema legal del país donde ella vive no puede lidiar con este tipo de problemas.  La policía no tiene la capacidad para efectuar una investigación digital, los jueces no saben como lidiar con este extraño mundo, y porque el Internet permite anonimidad total, la evidencia en contra del novio es enteramente circunstancial.

Todos hablan del Internet como la tecnología del futuro.  Los expertos dicen que cambiará nuestra visión del mundo, que revolucionará la forma en
la cual nos comunicamos, en la cual trabajamos, en la cual vivimos.  Y esto es posíblemente cierto.  Sin embargo se debe reintroducir al sistema la posibilidad de responder y responsabilizarnos por lo que escribimos y enviamos.

Hay circunstancias donde una anonimidad limitada es enteramente apropiada. Un grupo de apoyo para víctimas de abuso sexual, por ejemplo, puede utilizar pseudónimos para facilitar discusiones. Sin embargo, el médico a cargo del grupo tiene que conocer la identidad de cada participante y dicha identidad se podría revelar bajo circunsancias extremas y con ordenes judiciales.

No es nada extraño que una pareja explore su sexualidad y en el proceso de experimentación tomen fotos. Al hacerlo estan aceptando el riesgo de que alguien las descubra.  Sin embargo, en el mundo real, quién descubra estas fotos tiene un radio de acción limitado y su publicación debe estar acompañada de responsabilidad.

Imagine, sin embargo, que su novia o novio escriba una carta contando, con gráfico detalle, sobre su vida sexual y la publique en Usenet con vuestro nombre y apellido.  Ahora imagine que no hay nada que usted pueda hacer al respecto y que durante los próximos veinte años circulen copias de esta carta por todos los foros de debate como una novela erótica más.  Imagine que un  sicópata en el otro lado del planeta le envíe cientos de mensajes obscenos y amenazas de muerte que dicen venir del mismo barrio donde usted vive. Imagine que cada vez que abra un correo electrónico tema encontrarse con asquerosidades.  Imagine que no hay nada que usted pueda hacer al respecto fuera de dejar de utilizar correo electrónico.

En la actualidad no hay nada que podamos hacer.  La tecnología no tiene los mecanismos de protección requeridos y pasaran varios años antes que estos se incorporen al sistema.  Por ahora, eche usted una plegaria a su santo favorito para que lo libre de dicha desgracia y su correó electrónico no sea víctima de mensajes indeseables y que ningún enemigo publique detalles gráficos sobre usted.

La próxima vez que hable con su proveedor de Internet, pregúntele que se se puede hacer al respecto.  Si todos lo pedimos, los mecanismos que tanto necesitamos quizás vendrán mientras todavía tengamos vida.