El Internet en el cielo (Sep/97)

Por Iván Krsul Andrade
© 1997 Iván Krsul Andrade - Copyright 1997 by Iván Krsul Andrade - Todos los derechos reservados. (Comentario sobre los derechos de distribucion de este artículo)
 
Cuando era niño mi abuelo me decía que en Bolivia el progreso ocurre en saltos bruscos y no gradualmente como en la mayor parte de los paises desarollados.  Habiendo vivido más de ochenta años vió a los primeros aeroplanos comerciales, las primeras radios de galena, los primeros teléfonos,   los primeros automóviles (que entonces se importaban con chofer incluido), las primeras televisiones y las primeras computadoras. También vió que en el campo, el Alto y en las ciudades pequeñas donde radica la mayor parte de nuestra población, saltamos las radios de galena, los choferes importados y los teléfonos para pasar directamente del chasqui a la televisión, de ir a pie detrás de las llamas,  al camión o minibus.

Le presté poca atención a esa atinada observacion, y en ocasiones me reía cuando veía en los Yungas o el Altiplano casuchas de piedra o adobe, con un solitario foco colgando de un alambre y una televisión a color en la que veían telenovelas mexicanas, venezolanas, brasileras y norteamericanas.  Hoy en día no me río, porque hay antenas parabólicas donde no llegan caminos y nuestra gente se informa y entretiene con programas extranjeros,  adquiriendo posiblemente una visión distorsionada del mundo.  El campesino de Potosí, que jamás salió de su ayllu, tendrá una perspectiva sesgada de México, basada en el Chapulín Colorado, imaginará un Brasil muy diferente con El Bien Amado, una Venezuela extraña con Topacio, y un Estados Unidos artificial con Bay Watch, el programa norteamericano más visto fuera de Estados Unidos.

¿Que efecto tuvo  y tiene este fenómeno en el desarrollo de nuestro país? ¿Como nos afectó que llegue la televisón brasilera o norteamericana al campesino,  antes que la escuela boliviana? El tema es dificil,  y sin estadísticas y estudios solo podemos especular.   Podríamos suponer, por ejemplo, que el avance tecnológico en saltos de canguro tiene un efecto traumático para la gente.  Usted sea el juez en este dilema.

Considere ahora el próximo salto en la adaptación de teconologías a la idiosincracia boliviana (y esta vez un salto como aquellos que daba Don Gato con sus famosas botas de siete leguas). Bill Gates, dueño del masivo imperio de Microsoft, formó hace tres años una compañía llamada Teledesic que con una "modesta" inversión de nueve mil millones de dólares ($9,000,000,000), construirá una réd de telecomunicaciones con más de ochocientos satelites en órbitas bajas.

Boeing, el gigante constructor de aviones, se incorporó a Teledesic hace algunos meses y prometió hacer una realidad de este proyecto para el año 2002.  Apodado el "Internet en el cielo", el proyecto tendrá como objetivo proveer acceso mundial al Internet (entre otros productos como telefonía y teleconferencias), incluyendo a lugares donde sería imposible llegar de otra manera. Con una módica inversión de mil dólares, un comerciante en cualquier parte podrá instalar una antena especial y convertirse en proveedor de acceso al Internet a quien se conecta a su red local.    Otras compañías están desarrollando computadores especializados de bajo costo para este mercado.

Si este proyecto llega a hacerse realidad, en menos de cinco años las localidades más remotas de Bolivia podrán conectarse al Internet global y utilizar corréo electrónico e inclusive tener conversaciones telefónicas utilizando el Internet, sin pasar por los servidores o empresas de comunicación locales.

Cuando mi hermana estudiaba en Boston solíamos tener largas y frecuentes charlas por "teléfono" utilizando el Internet al que ambos estabamos diréctamente conectados y por ende,  teníamos acceso al ancho de banda necesario para transmitir voz.   En Bolivia esto es imposible porque para llegar al Internet tenemos que pasar por el sistema telefónico Boliviano parcialmente analógiso, un serio impedimento para la utilización de este tipo de tecnología.   ¡Pero sería otro el asunto si la conección al Internet no tuviera que pasar por el sistema telefónico!  Con una red satelital como la que instalará Teledesic será otra la cumbia que bailemos.

¿Como se aplicará la ley de telecomunicaciones a esta tecnología?  ¿Cual será el impacto en nuestra gente del acceso a esta red mundial, caotica, desordenada y multifacética, antes de tener la educación básica necesaria para discernir lo bueno y lo malo del Internet?

Tecnologías como el Internet son sólo instrumentos y pueden ser bien o mal utilizados.   Con una  planificación oportuna,  Bolivia podría aprovechar el salto que pronto será realidad. Imagine usted la diferencia si en un futuro cercano el pueblo tiene acceso a "bibliotecas" sin límites, o los votantes de Riberalta puedan comunicarse a diario con sus representantes en el Congreso.   Imagine lo que sería si el gobierno actual tiene la visión para emprender el camino hacia la capacitación en estas tecnologías y ofrecer la educación necesaria para que esta visión pueda ser realidad. Así,  el "Internet en el cielo" sería utilizado para unirnos y enriquecernos, no para alienarnos o separarnos.