Pobreza y tecnología (Jul/97)

Por Iván Krsul Andrade
© 1997 Iván Krsul Andrade - Copyright 1997 by Iván Krsul Andrade - Todos los derechos reservados. (Comentario sobre los derechos de distribucion de este artículo)
 
Hace algunas semanas las Naciones Unidas publicó un documento que pronostica
que en los próximos veinte años podremos erradicar a la pobreza de nuestro
continente. Estas esperanzadoras palabras pintan un futuro donde nuestros
hijos podrán crecer libres del fantasma de la incertidumbre y los espantos
del hambre y la falta de servicios esenciales.

¿Será posible que bajo el marco de las reformas revolucionarias efectuadas
por el gobierno actual,  Bolivia esté a punto de salir del agujero en el que
se encuentra? Antes de cantar victoria deberiamos tomar en cuenta que existe
una dimensión de la pobreza poco evidente en dicho informe.

Para quienes trabajan con alta tecnología, es un truismo que en la próxima
década uno de los ángulos más agudos de la pobreza será el de la falta de
recursos y conocimientos tecnológicos. En los últimos cien años los avances
tecnológicos han incurrido en lo que llamamos crecimiento exponencial. Cada
dos años, la cantidad de tecnología de la cual dispone una persona adinerada
-de clase media alta-  se duplica. Los comienzos de una progresión
exponencial no son impresionantes: 1, 2, 4, 8, 16. Sin embargo,  en muy pocos
pasos crece vertiginosamente: 32, 64, 128, 256, 512, 1024, 2048, etc.

Hoy tenemos, indudablemente, quinientas veces mas tecnología que hace diez
años. Las computadoras tienen memorias de billones de bits, las plantas
nucleares producen millones de caballos de fuerza, la medicina ha producido
miles de medicamentos y procedimientos asombrosos como la cirugía laser, los
clones y las alteraciones genéticas. En diez años más, si la tecnología sigue
duplicándose cada dos años, y todos los pronósticos parecen indicar que así
será, tendremos 500.000 veces la tecnología de hace diez años.

Lo más impresionante no es este número astronómico, sinó el hecho de que para
los pobres la tecnología no crece a este ritmo. La tecnología para ellos
aumenta en forma lineal: 1, 2, 3, 4, etc. El lector habrá calculado que en
tecnología,  la diferencia entre los pobres y ricos, en contraposición a los
indicadores tradicionales, crece exponencialmente. Es decir que hoy los ricos
son 500 veces más ricos que hace diez años, los pobres casi igual de pobres.
En diez años, los ricos serán otras 500 veces mas ricos que hoy y los pobres
casi igual de pobres.

Hace unas semanas subí a Villa Alto Potosí a sacar fotos del Illimani y allí,
con teléfono celular, computadora de bolsillo y cámara computarizada, me
encontré con un grupo de chiquillos que miraban asombrados mi despliegue
tecnológico. Para ellos mi computadora, un modelo que ya no lleva ni teclado,
resultó incomprensible.  En casa, sin embargo, mi sobrina de tres años
utiliza un teléfono celular, una computadora o una cámara con la destreza de
quien los considera aparatos caseros.

Para lidiar con este tema ¿podremos esperar hasta tener los recursos
necesarios? Ciertas habilidades solo se aprenden de niño,  cuando el cerebro
está en desarrollo. Un ciego de nacimiento que recupera el don de la vista de
adulto nunca llega a "ver". Le es muy dificil reconocer formas porque su
cerebro carece de las redes neuronales necesarias para la interpretación de
imágenes. Un adulto que nunca fue expuesto a las matemáticas de niño, tiene
grandes dificultades para aprenderlas de adulto. Un niño que crece
enclaustrado no llega  de adulto a desarrollar el lenguaje hablado. De igual
manera, la destreza para la utilización de recursos tecnológicos, y en
particular de sistemas de información distribuidos en gran escala, parece
requerir de desarrollo temprano. Para que nuestra población productiva en
diez años pueda competir con el resto del mundo deberemos empezar ahora en
los colegios.

¿En el futuro habrá tanta tecnología que el beneficio será universal?. Si
bién posiblemente eso sea cierto a la larga -muchísimo más que diez años-
este argumento es irrisorio a corto plazo. De haber utilizado el mismo
argumento hace diez años hubieramos estado completamente equivocados. La
tecnología, al igual que el dinero y los recursos naturales, no se distribuye
en forma equitativa. Los ricos tienen mucho y los pobres muy poco.

Este agosto venidero inauguraremos una nueva época, con un gobierno dispuesto
a mejorar la condición de todos los Bolivianos con reformas comparables a la
Participación Popular. A estos nuevos gobernantes tendremos que recordarles
que sus modernas políticas tendrán que contemplar la igualación tecnológica
de nuestro pueblo, porque así como las reformas económicas nos darán de comer
hoy, estas nuevas políticas nos darán de comer mañana.